El tiempo femenino

Por May De Chiara | Publicado en Revista Uno Mismo, Agosto 2013.
En el contexto planetario actual, es especialmente necesario que las mujeres valoricemos nuestra esencia, que aportemos nuestra intuición, nuestra sensibilidad. Los grandes cambios se gestan con cambios pequeños.

La astrología, que bien llamó C. Jung “hermana mayor de la psicología”, ha desarrollado en los últimos tiempos, más allá de ser un saber ancestral, una comprensión energética, simbólica y de unidad con los ritmos naturales del universo. Este paradigma tan rico y con múltiples matices, ofrece la posibilidad de una indagación más amplia del individuo.

La humanidad atraviesa un tiempo especialmente transformador que implica grandes cambios y también grandes incógnitas.

El contexto planetario actual impregna el planeta de energías de cambio acelerado, profunda sensibilización y transformación de las estructuras. Es un tiempo complejo, pleno de oportunidades de evolución y desarrollo que potencien en cada individuo los aspectos que han quedado rezagados en una cultura cimentada en la energía masculina.

La cultura occidental ha polarizado su crecimiento en esta energía, desarrollando lo racional, lo activo y lo material. Pareciera ser que estos cambios propuestos desde el cielo requieren de una mayor presencia de lo femenino, intuitivo-simbólico, receptivo y sensible.

Femenino y masculino son una unidad que hacen totalidad.
 
 

Una nueva dimensión

La mujer, por su naturaleza, tiene un contacto íntimo y cíclico con su cuerpo y con sus emociones. Este contacto profundiza su intuición y sensibilidad.

Lo femenino es receptivo y nutritivo.

Gestar, en este momento, cobra un sentido más allá de lo biológico.

Algo nuevo se gesta y esa gestación requiere una conciencia activa, atenta y dispuesta pero también suave, ondulada y receptiva.

La energía femenina complementa lo masculino, abriendo nuevas formas de receptividad.

Desde lo más ancestral, ligado a la Tierra, a la naturaleza y al cuidado de la vida, lo femenino trae posibilidades de enriquecer los aprendizajes de nuevas modalidades emocionales, mentales y vinculares.

Re-unir lo femenino y lo masculino en este momento potencia algo nuevo y creativo, que contenga todas las potencialidades de lo humano.
 
 

Ser mujer, en este comienzo de siglo, nos invita a desplegar lo más esencial de nuestro género para acompañar el movimiento evolutivo que la conciencia colectiva de la humanidad  está atravesando. 

 

Desde el lado femenino, podemos mostrar:

  • Complementariedad en lugar de competencia
  • Armonización en los conflictos
  • Intuición junto a la razón
  • Comprensión en lugar de intolerancia
  • Inclusión ante la exclusión
  • Sensibilidad frente al dolor

En cada lugar que ocupemos, en la familia, en el trabajo y en lo social, las mujeres podemos ser generadoras de espacios más cálidos, amorosos y fecundos, para el surgimiento de nuevos seres más completos, creativos y libres.

Los grandes cambios se hacen de pequeños cambios. En la educación de los hijos, en las relaciones de pareja, en los vínculos sociales y laborales.

¿Cómo hacerlo? en cada palabra, acción y pensamiento en el que estemos presentes.

Simplemente siendo, en conexión con lo profundamente femenino.

 

May De Chiara

Psicopedagoga. Diploma de Honor Universidad del Salvador. Ex-docente de la UBA, Universidad del Salvador y Universidad Católica de Salta. Ex-Secretaria Académica de la Facultad de Psicología de la Universidad del Salvador. Terapeuta de niños, adolescentes, adultos y grupos. Egresada del Centro de Estudios Gestálticos. Instructorado de Gimnasia Rítmica Expresiva. Astróloga. Ex-docente de Casa XI. Productora del documental Lat 34°36 Long 58°26. Pensamientos y reflexiones de comienzos del siglo XXI. Directora de Astropsique.
www.astropsique.com.ar/

 

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