Acompañamiento de pérdida gestacional en el tercer trimestre

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Trabajo realizado por Doulas Natal, Octubre 2017.

Autoras: Iglesias Nadia Soledad, Manzi Florencia, Nieva Mariana y Testa Carla.

Acompañamiento de pérdida gestacional en el tercer trimestre

Introducción

El objetivo de este trabajo es que la Doula pueda adquirir herramientas para acompañar a mujeres durante la perdida gestacional, apoyando emocionalmente y con herramientas que se hayan formado durante nuestro proceso de formación.
La última edición de la revista científica The Lancet señala que a nivel global las muertes intrauterinas (embarazos de más de 22 semanas) provocan que anualmente 2.6 millones de padres sufran en silencio la pérdida de sus bebes en gestación. En Argentina se registran 5017 casos por año (aproximadamente 14 por día).

El duelo gestacional es uno de los duelos más acallados socialmente. Muchas veces la reacción más común, al no saber qué hacer, es ignorar el dolor de los padres, silenciarlo, minimizarlo. Otras, surgen palabras que lastiman, se clavan en los corazones y las mentes de quienes las escuchan para siempre: “Eres joven, ya tendrás otro”, “Mejor ahora que más adelante”, “Mira si tenias un niño con problemas”… Los padres mayormente quedan atravesando ese dolor solos, en silencio, se hace evidente la falta de apoyo y empatía del entorno.

Uno de los problemas que impide tener más logros en esta problemática es que el tema constituye un tabú. Socialmente, es un tema del que no se habla.
No hablan los profesionales de la salud, no hablan los medios de comunicación, no hablan las leyes, se acalla a los padres que están viviendo este dolor. Familiares y amigos, no saben cómo enfrentar esta situación, y surge el vacío del silencio.
Dónde se espera la vida llega la muerte.

La falta de validación social del dolor en las pérdidas gestacionales es inmensa y dificulta en gran medida el proceso del duelo. Las mujeres deben retomar sus actividades laborales con rapidez, ya que no se reconoce una licencia acorde a las condiciones del duelo. Volver a la rutina y “hacer como si nada” es una exigencia del entorno. Para el padre es también difícil expresar sus sentimientos ante la pérdida, ya que al no haber vivido sobre su cuerpo el proceso, aún se valida menos su dolor, e incluso a ellos mismos les cuesta reconocerlo.

 

El ámbito de la salud

Otro factor no menos importante, tiene que ver con el ámbito de la salud, y es la capacitación y formación psicológica de los profesionales hospitalarios que están en contacto con los padres. Es fundamental transmitirles actitudes empáticas, ya que ellos son los que mantienen un contacto directo con las madres en los hospitales y deben estar en conocimiento sobre cómo tratar a la persona en duelo. La mujer, ante la pérdida de su hijo, precisa contención de todas las personas que la rodean; por el contrario, el destrato no favorece en absoluto su condición.

Cuando se confirma la detención del embarazo o la muerte fetal, las mujeres suelen enfrentarse con momento de inmenso shock emocional. La idea de estar gestando vida en su interior, de estar habitadas por lo más hermoso y preciado da lugar ahora a la sensación de desconocimiento y extrañeza, incluso a la fantasía de monstruosidad. Es un sentimiento intenso, difícil de procesar en lo inmediato que puede generar diversas reacciones. En algunas mujeres aparece la urgencia por acabar con todo el proceso y no soportan un segundo más convivir con la muerte en su interior, y las lleva a solicitar un legrado o intervención. Generalmente este pedido es aceptado sin cuestionar o acompañar con otras alternativas posibles, y muchas veces esta urgencia no permite generar un espacio de despedida, el duelo se posterga y reaparecerá en otras circunstancias.

Otras mujeres necesitan un tiempo de despedida o prefieren que el proceso se produzca lo más fisiológico posible y es en estos casos cuando más se dificulta el ser escuchadas por el personal médico, quien trae la prisa consigo de la mano de la medicalización y el intervencionismo. Numerosos estudios detallan la posibilidad del manejo expectante del aborto, avalando su viabilidad en casos donde no hay urgencia médica, pero muchas veces no es una opción tenida en cuenta o comunicada por los profesionales tratantes. Es importante tener en cuenta, que cual sea el método elegido, la prisa y el no respeto por la intimidad en la despedida dificultan y entorpecen el proceso del duelo.

¿Cómo podría el personal médico contribuir a que la despedida sea lo más saludable posible?

– Dirigirse siempre a la madre y al padre llamándolos por su nombre: evitar infantilizarlos con apodos como “mami” o “papi”, por ejemplo.
– Evitar la internación en el área de maternidad: no imaginan lo desgarrador que puede ser para unos padres que se están despidiendo de su bebé convivir con otros que están en el encuentro, intentar en lo posible encontrar una habitación individual donde puedan estar en intimidad.
– Ofrecerles un tiempo a solas cuando reciben la noticia, silencio en vez de avasallar con información técnica o de procedimientos.
– Ofrecer información en términos sencillos sobre los distintos procedimientos posibles según la situación particular: manejo expectante (si este es posible), legrado, inducción al parto, etc.
-Permitir a los padres estar acompañados por alguien de su confianza a la hora de recibir esta información y durante todo el proceso. Chequear en un segundo momento la comprensión de la información, volver a explicar si es necesario y permitir hacer preguntas.
– No apurarlos a decidir inmediatamente si no es una situación de urgencia, seguramente estarán en un estado de shock.
– Convocar al servicio de psicología del hospital para ponerse a disposición y colaborar con la situación.
– Preguntar a los padres qué necesitan y cómo les gustaría despedirse del bebé
– Una vez finalizado el proceso médico, ofrecer a los padres ver los restos y conocer a su bebé, esto ayuda a disipar fantasías al respecto.
-Colaborar para realizar todos los estudios necesarios que puedan determinar las causas de la perdida. Muchas veces no surgen causas médicas, pero es importante para esa familia el intento de descartarlas. Todos necesitamos conocer el por qué de la muerte, o al menos intentarlo.
– Evitar denominaciones despectivas en relación a los restos del bebé, en lo posible llamarlo por el nombre elegido. Recordar que por más pequeño que sea, para esos padres representa lo más preciado. No nominar como “residuo patológico” ni similares.
– Brindar opciones posibles para el manejo de la subida de la leche (si es que ocurre). Permitir siempre que sea la mujer quien decida qué opción quiere tomar.
– Es de suma importancia que se establezcan protocolos para la atención del aborto que protejan la integridad física y emocional de las mujeres, para que no se incurra en violencia obstétrica la cual dificultara aún más el proceso de recuperación.

De esta manera, podemos comprender que la formación del personal hospitalario es de suma importancia para contener a los pacientes y que además, es preciso, el trabajo interdisciplinario con otros profesionales para que las mamas reciban apoyo psicológico durante los días que se encuentran allí y posteriormente también. Sin lugar a dudas, un tema que debería incluirse en la agenda de los organismos de salud.

 

Hablando de Leyes

¿Cuál es la situación actual de este tema en nuestro país? ¿Por qué los bebes fallecidos en el vientre materno son considerados como NN? He aquí, otra de las problemáticas que no contribuyen a la elaboración del duelo.

Según el Código Civil y Comercial de la Nación Argentina, se establece que “Los derechos y obligaciones del concebido o implantado en la mujer quedan irrevocablemente adquiridos si nace con vida. Si no nace con vida, se considerará que la persona nunca existió. El nacimiento con vida se presume.” (CCC, Tít. 1, Cap.1, art 19) Es casi imposible no volver a recaer en el tema del tacto y el duelo desautorizado, ahora no solo por la sociedad, sino también por las mismas leyes que nos dicen ni más ni menos: La persona nunca existió. Si alguien nunca existió, nunca se lo perdió. Si nunca se lo perdió, no debería haber duelo ni sufrimiento. Sin embargo, el dolor es real, la perdida de las madres es real y sus hijos también. Desde ya que alguien que nunca existió no tiene derecho, por ejemplo, a tener una identidad; es por esa razón que estos bebes son inscriptos como NN y en el caso de aquellos que no superan las veinte semanas de gestación directamente no son registrados y además son eliminados como residuo patológico. Es decir que, sumado al dolor de la perdida, los padres se encuentran con el hecho de no poder darle un nombre a sus hijos (aquel que tanto planificaron y soñaron) ni despedirlos dignamente mediante los rituales o creencias que consideren propios. Al respecto, Worden afirma “[…] los rituales como el funeral ayudan a muchas personas a encaminarse a la aceptación (de la perdida)”. Este tipo de normativas claramente ignoran el impacto y las consecuencias psicológicas que generan y solo demuestran un enorme grado de deshumanización.

Afortunadamente, no todo está perdido y la esperanza viene de la mano de un Proyecto de Ley de Identidad para los Bebes Fallecidos en el Vientre Materno, propuesta que surge de la fundación “Era en Abril”, la primera organización sin fines de lucro en Latinoamérica que brinda apoyo a padres de bebes fallecidos en el embarazo, en el parto o posterior al nacimiento. La Consultora Psicológica Jessica Ruidiaz (Fundadora y presidenta de la fundación) y la Dra. Agostina Bianconi (Abogada y vicepresidenta de la fundación) han desarrollado y presentando un nuevo proyecto de ley ante el Congreso de La Nación ,que busca garantizar ciertos derechos para los padres de bebes fallecidos, entre ellos: el reconocimiento con nombre y apellido de los bebes fallecidos en el vientre materno, el registro de todas las muertes intrauterinas con fines estadísticos para la implementación de políticas de salud que prevengan muertes evitables y la entrega del cuerpo para los padres que así lo requieran, sin distinciones de peso o edad gestacional. (Bianconi, 2016) Este pedido representa las voces silenciadas de madres y padres que han sufrido cada una de estas problemáticas y que, las seguirán padeciendo, a menos que se tomen cartas en el asunto. Es una lucha que merece ser ganada.

Sobre el duelo

Existen cinco etapas del duelo de los padres, según Elisabeth Kubler-Ross:

• Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante, permite recobrarse. Es una defensa provisoria.

• Ira: la negación es sustituida por la rabia y el resentimiento; surgen todos los porque. Es una fase difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas las direcciones, aun injustamente.

• Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia

• Depresión: cuando ya no puede seguir negando, la persona se debilita y se ve invadida por una profunda tristeza. Es un estado en general temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente animar al doliente y sugerirle mirar las cosas positivamente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y seria absurdo decirle que no este triste. son momentos en los que la excesiva intervención de los que los rodean para animarlos, dificultaran su proceso de duelo.

• Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos, sean cuales fueran, contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz.

Signos y síntomas del duelo:

• Efectos físicos:
• Cansancio o fatiga
• Perdida o aumento del apetito
• Debilidad muscular
• Insomnio
• Falta de aliento
• Palpitaciones
• Inquietud
• Dolor de cabeza
• Efectos emocionales y psicológicos:
• Negación
• Culpa
• Pesadillas
• Resentimiento
• Amargura
• Depresión
• Confusión del tiempo
• Irritabilidad
• Tristeza
• Sentimiento de fracaso
• Concentración en los problemas
• Dificultad para aceptar la realidad
• Preocupación por el bebe fallecido
• Cambios de humor
• Baja autoestima
• Efectos sociales:
• Alejamiento de las actividades normales
• Alejamiento físico y emocional de la pareja, amigos y familia

 

El rol de la Doula

Como bien sabemos, la Doula es quien acompaña, brindando empatía y sostén a la persona gestante. Brinda contención emocional y física, ayuda a visibilizar el dolor para poder manejarlo. En este sentido, la Doula cobra un papel especialmente necesario en el acompañamiento de un duelo perinatal.
Sabemos que esto quiebra una ley natural: los hijos no deben morir antes que sus padres. Esto desestabiliza y pierde a quienes lo sufren. Se encuentran, literalmente, perdidos. Todo el embarazo preparados para recibir una vida que, finalmente no llega. La realidad golpea de frente con tal fuerza que, las madres y padres, simplemente, caen. Antes o después.

Nuestra propuesta para trabajar con un caso de muerte gestacional

La Doula deberá estar atenta para poder identificar cada etapa del duelo y poder acompañar acorde a las necesidades de cada familia. Deberá tener mucho cuidado de cada palabra que utilice, y deberá cuidar hasta el tono de la voz. Será muy importante que siempre llame a la embarazada y al bebé por su nombre para darles entidad a ambos: lo que no se nombra, no existe. Asimismo, es fundamental que transmita tranquilidad y amor con el tono de voz, que cuide de no denotar condescendencia. Ser siempre muy cálida y comprensiva, escuchar atenta y aprovechar cada espacio que la familia habilite para ser proactiva y proponer formas adecuadas para acompañar el duelo. Cabe destacar, además, que el duelo no se atraviesa de manera lineal necesariamente, sino que puede haber avances y retrocesos aleatorios. Además, deberá procurar una red de profesionales que provean a la familia, pero fundamentalmente, a la madre, la ayuda necesaria; es decir, sugerir (y buscar, si ella lo pidiera) asistencia psicológica.

 

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Detalle del proyecto

  • Project Name : Acompañamiento de pérdida gestacional en el tercer trimestre
  • Date : 01-10-2017
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