Embarazo in vitro

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Trabajo realizado por Doulas Natal, Abril 2018

Autoras: María Luz Bidegain, Andrea Durán, Miriam Jeaninne Perez Guzmán Andrade.

Embarazo in vitro

Parejas que se someten a tratamientos para intentar tener bebés, incluso aquellas que sufrieron la pérdida de un bebé.

¿Qué es la fecundación in vitro?

También se le conoce como FIV (Fecundación In Vitro), y es una de las técnicas de reproducción asistida más demandadas ante la imposibilidad de lograr un embarazo. Consiste en extraer óvulos del cuerpo de la mujer y espermatozoides del hombre y lograr la fecundación fuera del cuerpo. Se hace en un laboratorio y se llama así porque al principio se utilizaban para ello recipientes de cristal.

¿En qué casos se recomienda la fecundación in vitro?

Existen diferentes métodos para ayudar a lograr el embarazo. De hecho, la fecundación in vitro suele ser la última opción. Se considera que existe esterilidad si a lo largo de un año la pareja no ha conseguido el embarazo. Lo primero se determinará cuál es la causa. Pueden ser múltiples: desde una mala calidad del semen del hombre hasta una alteración ovárica de la mujer.

¿En qué consiste la estimulación ovárica?

Antes de extraer óvulos y espermatozoides, la mujer tendrá que someterse a una estimulación ovárica. Es un tratamiento de unas dos semanas y consiste en la administración de hormonas que favorecen a una mayor producción de ovocitos. Estas hormonas suelen inyectarse de forma cutánea. Cuando los ovocitos estén maduros, estarán listos para su extracción. A mayor número de ovocitos, más posibilidades de que tenga éxito la implantación.

¿Cómo se extraen los ovocitos en la fecundación in vitro?

Una de las preguntas más frecuentes de las mujeres que piensan en someterse a una FIV es sobre el momento de la extracción. Tres días antes de la extracción se administra una hormona a la mujer (Gonadotropina coriónica humana) para estimular la ovulación. Los ovocitos se extraen mediante una aguja guiada por ultrasonidos. No se necesita anestesia ni hospitalización. La extracción dura menos de media hora.

¿Cómo se produce la fecundación in vitro?

Ya en el laboratorio, los ovocitos se aíslan de otras células que los rodean y se incuban a una temperatura de 37ºC durante 2 o 3 horas. Posteriormente se procede a unir ovocitos y espermatozoides (que ya han sido previamente extraídos y preparados). Se puede hacer de dos formas: introducir en una placa de petri (de plástico) ovocitos y espermatozoides y esperar a que la fecundación se produzca sola o bien inyectar de forma externa el espermatozoide en el óvulo. Al cabo de 18 horas se sabrá cuántos ovocitos han sido fecundados.

La implantación del embrión en la fecundación in vitro

Los embriones tardarán entre dos y cinco días en estar listos para su implantación. Ésta se realiza mediante una cánula (un pequeño tubo de plástico). No es necesaria anestesia pero sí se suele administrar una inyección de progesterona y se recomienda un periodo de reposo en la clínica. No es doloroso, pero sí molesto. Puede producir calambres abdominales.

¿Qué porcentaje de éxito tendré con la fecundación in vitro?

La media está en torno al 33%, aunque el éxito de la fecundación in vitro depende en gran medida de la edad de la madre. Por ejemplo, a partir de los 40 años el éxito de fecundación in vitro cae hasta el 10%. Cómo la primera vez sólo se implantan los embriones de mayor calidad, se pueden congelar el resto y volver a realizar todo el proceso más adelante en el caso de no conseguir la fecundación en el primer intento.

¿Qué posibilidades de embarazo múltiple hay en la fecundación in vitro?

También depende de la edad de la madre y el número de embriones implantados, pero se calcula que en torno al 30% de los casos se produce un embarazo gemelar y en un 3% y 4% de las FIV puede darse un embarazo de trillizos.

¿Qué es la inseminación artificial?

La inseminación artificial (AI) es un tratamiento de reproducción asistida que consiste en inyectar espermatozoides con una cánula especial en la cavidad uterina en el momento próximo a la ovulación.

Para que las posibilidades de embarazo sean mayores, se estimulan hormonalmente los ovarios y se controla la ovulación para determinar el mejor momento para realizar la implantación.

Los espermatozoides utilizados han sido previamente seleccionados de una muestra de semen que ha sido procesada en el laboratorio para mejorar su calidad y favorecer la gestación.

La inseminación puede realizarse con semen de tu pareja o con semen de donante. Cuando se trata de semen de pareja, el seminograma debe aportar unos valores mínimos, especialmente en cuanto a movilidad.

 

Fases de la inseminación artificial para lograr el embarazo

Dentro de este tratamiento de inseminación artificial, existen varias fases:

Fase 1.- Estimulación ovárica:

Mediante la administración de hormonas favorecemos la ovulación múltiple pero controlada de la mujer. Para asegurar el correcto crecimiento de los folículos que contienen los óvulos, nuestro equipo realiza una monitorización ecográfica.

La medicación se aplica por vía oral o subcutánea en dosis muy bajas y es muy sencilla de administrar. El proceso de medicación dura entre 10 y 12 días generalmente.

Fase 2.- Capacitación espermática:

En este proceso seleccionamos y procesamos los espermatozoides con mayor movilidad para mejorar su capacidad fertilizadora.

Fase 3.- Inseminación:

Los espermatozoides se depositan en el interior del útero para, de este modo, acercarlos al lugar donde se produce la fecundación y así, facilitar la concepción. Esta fase se realiza en tan solo unos minutos, no es dolorosa y no requiere analgesia ni anestesia previa.

¿En qué casos se recomienda la inseminación artificial?

Existen diferentes situaciones en las que está recomendada la inseminación artificial:

1. Cuando una pareja produce espermatozoides y óvulos sanos pero, debido a alguna disfunción no es posible que el espermatozoide fecunde el óvulo, por ejemplo cuando se trata de una disfunción eréctil, o cuando existe factor cervical o alteraciones en el cuello uterino que impiden que se produzca la mucosidad necesaria para que los espermatozoides alcancen el útero.

2. La endometriosis (enlace a artículo sobre endometriosis) hace que las células del interior del útero crezcan fuera de la cavidad uterina, por ejemplo, en los ovarios o las trompas de Falopio. Esto dificulta el embarazo. En casos de leves de endometriosis la inseminación artificial puede ser una opción de éxito.

3. Algunas mujeres desarrollan reacciones alérgicas a ciertas proteínas del esperma. Con la inseminación artificial puede realizarse un filtrado de las mismas antes de que los espermatozoides sean depositados en el útero.

4. En casos de infertilidad masculina y dependiendo de unos valores mínimos de calidad y cantidad de espermatozoides es una técnica que se puede aplicar porque permite la mejora de la muestra para inseminar.

Algunos tratamientos médicos llevan aparejado el riesgo de infertilidad masculina, por ejemplo, la radioterapia. La congelación del esperma previo a la aplicación de un tratamiento lesivo para los espermatozoides, va a preservar la capacidad reproductiva.

5. Por supuesto, cuando una mujer de modo independiente o una pareja de mujeres desean conseguir un embarazo pueden utilizar esperma de donante para conseguirlo.

Para terminar, mencionar que en ocasiones, no existen causas claras para la infertilidad, en estos casos, también está recomendada esta técnica. Como resumen, estas son las principales situaciones en las que se recomienda la inseminación artificial:

  • Dificultades coitales (ej: vaginismo)
  • Alteraciones del moco cervical.
  • Endometriosis leve.
  • Alteraciones leves del seminograma.
  • Factor inmunológico con bajo título de anticuerpos.
  • Factor cervical y alteraciones del cuello uterino.
  • Alteraciones ovulatorias.
  • Esterilidad de origen desconocido.

La efectividad depende de cada caso y un factor determinante es la edad de la mujer. En ocasiones esta técnica tiene una efectividad superior al 30%.

Hay mujeres y hombres que por alguna cuestión ya sea física, biológica u emocional, no han logrado quedar embarazados.

El apoyo de la familia es indispensable en este proceso, pero en caso de que la pareja no cuente con el apoyo familiar o el que tienen no es el que habían esperado, pueden contar con el apoyo de una Doula que se ha preparado profesionalmente y que no emite juicio alguno, para que la pareja se sienta acompañada en este proceso, con la finalidad de evitar que la pareja se sienta sola, con miedo, ansiedad y con preguntas como: ¿Lo lograré algún día? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Acaso soy una persona defectuosa? ¿Debería seguir o tirar la toalla?, etc.

Intentar tener bebés en proceso de inseminación artificial, o en in vitro son procesos como si fuera una montaña rusa, donde las noticias buenas y malas suceden a ritmo de vértigo. Emocionalmente, es muy complicado seguir un ritmo así, donde se pasa de la esperanza a la frustración con demasiada rapidez. Según un estudio, el 65% de los que abandonan antes de lograr el embarazo lo hace por cansancio psicológico, antes que por razones médicas o económicas. Y eso que las razones económicas son poderosas, porque el proceso es muy costoso.

Existen numerosos factores que pueden afectar la infertilidad femenina. Algunas de las causas más comunes son: factores genéticos, factores anatómicos, factores endocrinos, algunas enfermedades infecciosas como la sífilis, factores inmunológicos, factores masculinos como la calidad del esperma, anomalías cromosómicas, la edad paterna, entre otros o factores psicológicos ya que los elevados niveles de estrés y ansiedad alteran también la función reproductiva.

El estrés provoca en la mujer anovulación (no hay ovulaciones espontáneas, es decir el óvulo no se libera de forma normal a través del ovario al no haberse formado o madurado correctamente), la calidad de los óvulos se empobrece, la cantidad de espermatozoides disminuye, y todo esto hace mucho más difícil el embarazo.

Además un valor elevado de la hormona TSH produce abortos espontáneos.

La mente es capaz de alterar el equilibrio de nuestro organismo, por ello el estrés o los bloqueos emocionales y mentales pueden dificultar el embarazo. Hoy en día hay cada vez más investigaciones que comprueban que estos bloqueos afectan la concepción, dificultándola e, incluso, produciendo abortos espontáneos. La mente y el cuerpo tienen que trabajar en conjunto para conseguir un equilibrio físico y mental, cuando este equilibrio cuerpo-mente se altera, empiezan los problemas.

Los bloqueos emocionales son muy difíciles de superar sin ayuda externa, ya que, en la mayoría de situaciones, la propia persona que lo padece no es totalmente consciente de ellos. Por tanto, en estos casos es fundamental el acompañamiento a los tratamientos de fertilidad que se someta la pareja de terapeutas especializados.

Cuando una pareja se enfrenta a la infertilidad, suele vivirlo desde la angustia, el miedo, la incertidumbre, la desesperanza, la ira y la decepción (entre otras muchas emociones) y el conjunto de todas ellas producen un elevado nivel de ansiedad.

Tanto las parejas que buscan el bebé de forma natural, como aquellas que se someten a técnicas de reproducción asistida, todas viven en una constante catarata de emociones. Y cada mes, cuando llega la menstruación, es una tragedia que la pareja asume como una pérdida. Estas situaciones influyen a nivel emocional tanto al hombre como a la mujer y sobre todo a la relación de pareja, ya que el hombre se siente atacado en su virilidad y la mujer en su capacidad más íntima, dar vida, lo que conlleva a vivir una profunda frustración, afectando incluso a su trabajo y su vida social. Y cuando esto sucede, ambos empiezan a buscar culpables, provocando una mayor frustración entre ellos, para que esto no ocurra, es necesaria la ayuda de profesionales y de grupos de apoyo.

Este estado de ansiedad, provocado por la infertilidad, hace que la concepción sea aún más difícil, disminuyendo la probabilidad de éxito. La infertilidad genera ansiedad, y la ansiedad aumenta la infertilidad. Nos guste o no, la mente y la fertilidad están inexorablemente ligadas.

Frente a la infertilidad puede llegar…

  • Shock frente al diagnóstico inicia
  • Sentimiento de «estar roto» o «enfermo»
  • Pérdida de esperanzas y expectativas vitales
  • Sensación de impotencia e injusticia ante lo que sucede
  • Culpa ante la imposibilidad de concebir o gestar
  • Ruptura de la autoimagen y la imagen de los procesos vitales
  • Menor confianza en ellas mismas en diversos aspectos vitales
  • Sensación de no tener control sobre la vida y libertad de decisión

 

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Detalle del proyecto

  • Project Name : Embarazo in vitro
  • Date : 01-04-2018
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